Rejilla de enfriado

Rejilla de enfriado: esencial para enfriar bizcochos y galletas

La rejilla de enfriado evita condensación y asegura un enfriamiento uniforme en bizcochos o galletas. Descubre cómo usarla bien y sacarle partido.

A veces, los detalles que parecen menores son los que marcan una gran diferencia en el resultado final de una receta. Esto ocurre, por ejemplo, con la rejilla de enfriado. Puede que al principio no le des demasiada importancia, pero una vez que la pruebas, se convierte en un utensilio imprescindible en tu cocina. Usar una rejilla de enfriado no solo ayuda a que tus bizcochos o galletas se enfríen de forma uniforme, sino que también evita problemas comunes como la condensación o la base húmeda. Y como sabemos, un bizcocho perfectamente cocido puede arruinarse si se enfría mal.

Rejilla de enfriado: por qué necesitas una y cómo sacarle partido

Después de hornear, es tentador dejar el bizcocho o las galletas sobre la bandeja, pero eso es un error habitual. Al enfriarse directamente sobre una superficie sólida, el vapor se acumula en la parte inferior, lo que provoca una textura blanda o incluso húmeda. Aquí es donde entra en juego la rejilla de enfriado, diseñada específicamente para permitir que el aire circule por todos los lados del producto recién horneado.

¿Qué es una rejilla de enfriado?

Se trata de una estructura metálica, generalmente de acero inoxidable o cromado, con forma de rejilla elevada. Su diseño abierto y su separación del plano de trabajo permiten que el aire fluya por debajo del alimento. De esta forma, se acelera el proceso de enfriamiento y se mantiene la textura deseada en la base de bizcochos, panes, galletas y más.

Ventajas de usar una rejilla de enfriado

  • Evita la condensación: La circulación de aire evita que se forme humedad bajo los productos horneados.

  • Enfriado uniforme: Gracias a su diseño elevado, el enfriamiento se produce por igual en todas las caras.

  • Conserva la textura crujiente de las galletas: Muy importante en recetas que requieren ese punto perfecto.

  • Ideal para glasear: Puedes colocar un papel debajo y aplicar coberturas sin ensuciar nada.

  • Versatilidad: También sirve para dejar enfriar pan, muffins, tartas o incluso para escurrir frituras.

Tipos y características a tener en cuenta

  • Material: Las mejores son de acero inoxidable porque no se oxidan ni se deforman.

  • Tamaño: Elige una que se adapte al tamaño de tu bandeja de horno y a la cantidad que sueles hornear.

  • Patas elevadas: Cuanto más alta sea la rejilla, mejor será la ventilación.

  • Diseño de rejilla: Cuanto más cerrada, más soporta piezas pequeñas sin que se cuelen.

  • Aptas para horno: Algunas rejillas permiten su uso también como base para hornear, lo cual es un plus.

💡 CONSEJOS DEL REPOSTERO

  • Usa la rejilla siempre sobre una superficie que soporte el calor, como mármol o una encimera protegida.
  • No dejes enfriar bizcochos en el molde más de 10 minutos, luego pásalos a la rejilla.
  • Si haces galletas, colócalas sobre la rejilla nada más sacarlas de la bandeja para conservar su textura.
  • Lava la rejilla después de cada uso para evitar acumulación de grasa o migas.
  • Si vas a glasear, pon papel vegetal debajo de la rejilla para recoger el exceso.
  • Puedes usarla también para decorar con chocolate o azúcar glas sin ensuciar la mesa.
  • Ten más de una si haces grandes tandas de galletas, te permitirá organizar mejor el espacio.
  • Guárdala en posición vertical para que no se doble con el tiempo.